Cada que entra una nueva administración municipal o estatal en cualquier parte de México, uno de los temas que se coloca rápidamente sobre la mesa es el de movilidad. No falta quien proponga crear un nuevo Instituto de Movilidad o una Dirección de Transporte, y tampoco falta el viaje de referencia a otras ciudades “modelo” como León, Merida, Guadalajara o CDMX, donde —según la narrativa oficial— ya van avanzados en el tema.
Ahí empieza el problema.
🌆 La movilidad que se copia y la que se ignora
Lo primero que hacen muchas de estas nuevas administraciones es copiar lo que “se ve bonito” en otras ciudades:
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Reestructurar rutas de camiones
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Buscar empresas que renten bicicletas o scooters eléctricos
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Habilitar parques y banquetas
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Renovar centros históricos
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Promover transporte “moderno” y sustentable
¿Y el Taxi? Bien, gracias. El Taxi ni siquiera es invitado a la fiesta.
Se vuelve invisible. O peor: se convierte en estorbo.
Es visto como vehículo ruidoso, contaminante, caótico.
Un modelo del pasado que “no encaja” en la nueva visión de ciudad.
Pero eso es un error.
🧭 ¿Qué es realmente hablar de movilidad?
Hablar de movilidad no es solo hablar de camiones nuevos, ciclovías o apps.
Hablar de movilidad es hablar de personas.
De cómo se trasladan de su casa al trabajo.
De cómo viven y disfrutan su ciudad.
De cuánto tardan, de cuánto gastan, de cuán seguras se sienten.
Y ahí, el Taxi también tiene un rol que no se puede ignorar.
Porque aunque muchos piensen que mejorar la movilidad es reducir el número de vehículos en circulación —y en parte es cierto—, el Taxi es transporte público.
Y no solo eso: es un transporte público que no depende de subsidios, que está disponible 24/7 y que muchas veces suple las deficiencias del sistema de rutas.
🚖 El Taxi resiste… aunque no lo inviten
Mientras los funcionarios planean su red de transporte de ensueño, el Taxi sigue funcionando.
Sigue llevando gente al hospital, a su casa, a su trabajo.
Sigue siendo fuente de ingreso para miles de familias.
Y seguirá estando ahí aunque lo ignoren, lo bloqueen o lo minimicen.
El error más grande que cometen muchos gobiernos locales es pensar que el Taxi desaparecerá por sí solo con la llegada de más camiones o más ciclovías, o simplemente por que las empresas de transportes tipo Uber los desaparecerán.
Pero está más que comprobado: el ciudadano no va a dejar su carro ni sus formas de transporte actuales solo porque le pongas una red de camiones.
La transformación lleva tiempo.
Y en ese tiempo, el Taxi sigue siendo necesario.
📌 Un mensaje para los nuevos funcionarios de movilidad
Si eres parte de una nueva administración y te toca diseñar políticas públicas de movilidad, no cometas el error de hacerle el feo al Taxi.
✅ Invita a los TAXISTAS a la conversación
✅ Reconócelos como transporte público
✅ Mejora los procesos: trámites, permisos, verificaciones
✅ TARIFAS ACTUALIZADAS
✅ Asegura una medición confiable con taxímetros verificados
✅ Fortalece su profesionalización
✅ Y sobre todo, escúchalos
Porque no hay movilidad sin transporte, y no hay transporte completo sin considerar al Taxi.

