En este artículo vamos a hablar de lo que significa ser taxista hoy, en pleno 2025, cuando las grandes ciudades no paran, el tráfico nunca descansa y la tecnología avanza más rápido que nunca. Este mensaje va especialmente para los compañeros que trabajan en ciudades pequeñas, porque la diferencia es enorme, pero el orgullo sigue siendo el mismo.
Un orgullo que muchos no entienden
Aunque muchos digan que el taxi ya no es negocio, hay taxistas que todavía luchan con orgullo por tener su propia concesión y su propio carro, incluso en medio de la competencia con plataformas como Uber, Didi o Cabify.
Todos los días suben pasajeros que, como si fueran los primeros en hacerlo, preguntan:
“¿Y no le ha bajado mucho la chamba con Uber?”
Algunos lo dicen por hacer plática, otros por molestar. Pero ya cansa contestar lo mismo todos los días.
Y lo cierto es que el trabajo nunca falta para quien sabe buscarlo y se gana la confianza de sus clientes.
Cambios en la ciudad que sorprenden hasta al más viejo
Un taxista que lleva 30 años recorriendo las mismas calles, de repente mira con asombro cómo un terreno baldío ahora tiene un edificio de 40 pisos.
Los grandes corporativos aparecen de la nada y uno se pregunta de dónde sale tanto dinero para construir esos monstruos.
Las ciudades cambian y el taxista se da cuenta. Porque el taxista es testigo, todos los días, del crecimiento urbano y del cambio cultural.
Las nuevas formas de moverse y de comunicarse
En las grandes ciudades, ya no sólo compites con otros taxis o plataformas, también compites con bicicletas, scooters, patinetas, y gente que prefiere caminar o tomar el metro.
Además, los jóvenes ya no hablan con el taxista. Se suben, saludan con la mirada (si acaso), y se van directo al celular.
No hacen conversación. A lo mucho mandan audios por WhatsApp.
“La gente está más conectada, pero también más lejana”, diría uno de los viejos.
El estrés de manejar en una jungla digital
En ciudades grandes como CDMX, Monterrey o Guadalajara, el estrés no sólo es por el tráfico, es por:
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Las multas digitales que caen sin aviso.
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Las cámaras que te toman la placa sin que lo notes.
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Las verificaciones vehiculares, las fotomultas, los sensores de velocidad.
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Y un tráfico que ya no se mide por minutos, sino por la paciencia que tengas.
Por eso muchos taxistas planean sus rutas para evitar ciertas zonas. Aprenden cuándo salir, por dónde ir, dónde hay doble fila, y hasta qué colonias vale la pena trabajar.
Diferente ciudad, misma dignidad
En una ciudad pequeña, el taxi puede estar dormido a las 5 am. En una ciudad grande, la ciudad ya está despierta desde las 3, 4 de la mañana.
El movimiento no para. Y si el taxista quiere sobrevivir, tiene que adaptarse.
Aun así, no importa si eres de una ciudad grande o chica: si manejas con dignidad, si das buen servicio, si respetas tu herramienta de trabajo, entonces tienes razones para estar orgulloso.
Porque ser taxista no es cualquier cosa. Es ser calle, ser historia, ser reflejo de lo que pasa en tu ciudad.
¿Te identificaste?
Cuéntame en los comentarios:
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¿En qué ciudad manejas?
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¿Cómo ha cambiado el oficio allá?
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¿Qué es lo que más te gusta y qué es lo que más te molesta de ser taxista en 2025?

